En el blanco

dardo chico

El ventilador de techo giraba, traqueteando, sobre la cama de mi dormitorio. El calor era agobiante.

Decidí dejar de sentir pena por mí misma y pedirle a mi hermano que me prestara su juego de dardos. Él aceptó e incluso dejó el blanco colgado en una pared de mi cuarto, haciéndome jurar que se lo cuidaría.

Esperé a que cerrara la puerta y me dirigí a mi computadora.

Busqué una foto de Miguel y la imprimí.

—Miguel Gutiérrez Terán —dije mientras la fijaba al centro del blanco con cinta adhesiva.

Mientras me dirigía a la cama, donde pensaba sentarme, me preguntaba si una mujer también podía odiar con tanta violencia, o si solo nos cabía la rabia.

—Claro que sí, me dije, ¿o no eres feminista acaso?

Jugué durante unos momentos con los dados, rotándolos en mi mano mientras pensaba Volví a observar su foto, frente a mí, en el blanco, y pensé que era allí justamente donde debía estar.

Me decidí a tirar un dardo y lo hice de tan mala manera que ni siquiera quedó clavado en la diana.

Estaba enojada y mi mente ensombrecida. Quise pensar que era por no haber acertado al blanco, pero era por otra cosa.

—Cinco años de entrega —me dije en voz alta.

Agarré otro dardo y lo lancé con más fuerza, pero también fue a dar contra la pared. Segundo intento fallido.

—Siempre esperando que yo diera lo mejor. ¿Y tú? ¿Qué has hecho tú?

Tenía ganas de lanzar los dardos de a dos, pero intuía que eso disminuiría mis posibilidades de acertar.

Tomé un nuevo dardo y respiré profundo, intentando infundirme la calma que no tenía.

Mantuve el dardo sobre mi hombro durante un tiempo, yendo y viniendo levemente, como si quisiera medir el efecto con el que lo soltaría. Finalmente, lo lancé.

Esa vez el resultado fue mejor. Le di al círculo exterior de la diana.

Igualmente, Miguel seguía allí, impoluto, inmutable, imposible de herir.

—Me habías prometido vacaciones en la playa y lo que me diste fue una patada. Es que, claro, la nueva muchacha es más joven, más bonita y más útil que yo.

Lancé otro dado. Pegó más cerca, pero no llegó a dañar la fotografía.

—Primero me pediste que fuera muy buena, luego que fuera excelente, y luego que abandonara todo lo demás.

Tiré nuevamente. No logré mejorar la puntería.

—Y yo lo hice, tontamente, lo hice… Aunque nunca me pagaste bien…

Intenté de nuevo, y esta vez estuvo muy cerca de rasgarle la corbata, pero todavía no lo lograba.

—No te importó nada… nada…

Lancé otro dardo y le pegó en el cuello de la camisa. Lo disfruté, pero el sabor dulce se mezclaba con la acidez de la culpa. ¿Podía salir algo bueno de aquel descargo?

No lo sabía, pero necesitaba hacerlo.

“El último intento”, me dije. Lo premedité mucho. Medí la distancia, la fuerza, la posibilidad. Lo lancé.

Para mi sorpresa, había dado en el centro de la diana, en la boca. Era la gloria, una metáfora de mi mayor deseo.

Callar la boca con la que me había dicho durante años cosas bonitas para después echar todo por la borda. Callar la boca que me había herido con su hipocresía y su desdén. Callar la boca que nunca dejó lugar a una defensa, que me acusó de traición sin más.

Había bastado un solo comentario que alguien había hecho correr en la oficina. Ya no era la secretaria de gerencia perfecta, era una persona que le había robado a la firma. Ya no merecía tres meses de vacaciones con la mitad del viaje a Brasil pago, sino nada más que un despido. Y mi jefe, Miguel Gutiérrez Terán, al que le preparé durante cinco años sus papeles durante horas extras, para el que mentí cuando no estaba dispuesto a atender a las personas citadas y por el que llegué a descuidar durante ese tiempo mi vida personal en aras de cumplir con sus mandatos, no solo no había sido capaz siquiera de defenderme sino que había apoyado la decisión del directorio.

Imperdonable.

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26 opiniones en “En el blanco

  1. Hola Dorothy;
    Muy buen relato. Me ha gustado mucho. Felicitaciones.

    Saludos;
    Willowgreen

  2. Que bue giro que le diste al final!!!

    Me gustó mucho, me esperaba algo mas sangriento… (y mas previsible, claro)
    Pero me sorprendiste!!!

    Beso
    Ivo

  3. ¡Hola, Dorothy McCougney!

    Antes de comentar tu relato, quiero agradecerte lo mucho que me han ayudado hacer las correcciones que me mandaste por el mensaje privado de Adictos a la Escritura, después de leer y comentar mi texto de este mes para este grupo.

    Ahora, con respecto a tu relato: El título encaja en forma perfecta la historia que desarrollaste dentro de su nombre. Ese desahogo de la protagonista, me hicieron encandilar los ojos y recordar los días que tuve una mala experiencia con un amigo mío de la universidad.

    En fin, el desenlace de la historia fue la mejor parte de tu relato. ¡Gusto en leerte!

    Saludos Karuna ^^

    • Me alegra poder ayudar.
      Agradezco tus palabras tan alentadoras y bonitas.
      Gracias por pasarte por aquí.
      Saludos.

  4. Un final muy inesperado! De verdad que pensé siempre en una amante despechada.
    Muy buen relato!

  5. Me esperaba otro final, sobre todo que la habia abandonado su pareja o algo asi. Al final le has dado un giro fenomenal que no me lo esperaba. Me ha gustado mucho, ademas de escribir muy bien he notado que te preocupas por los demas compañeros, mandandonos tus criticas constructivas y ademas por correo (pues tienes que ponerte a buscarlo). Repito, muchas gracias por todo y Feliz Naviada, te mando otro abrazo.

    • Gracias por tus palabras, José Luis. Siempre ayudan al corazón (sensible, claro) de una escritora.
      ¡Feliz Navidad (atrasada) y que disfrutes de un gran final de 2012 y un hermoso 2013!

  6. Por un lado disfruté mucho del despecho (me sentí parte, ja) que estaba leyendo y más aún me gustó el giro del final. Me venía haciendo la película y…

    Muy bueno

    Saludos

    • Y sí, Navia, ambas situaciones sucedieron y seguirán sucediendo en la vida real. Gracias por comentar. Saludos.

  7. Pues me gustó mucho, y como a los demás me engañaste totalmente. Pensé que era su ex.
    Buen relato y bien llevado.

  8. Me gusto mucho, mas que nada por que a pesar de ser largo (para mi) lo lei hasta el final (soy medio vaga para leer). Eso por que tiene algo que me llevo a querer saber en que terminaba. Muy bueno, te Felicito. Un beso

  9. Hola Dorothy!

    Me gusó mucho tu relato, vaya forma de descargar la ira! Es lo malo de los jefes, puedes trabajar mucho y a la primera que uno no puede, le dan aire!

    Me alegro de que haya acertado!

    Saludos!

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